Gestión de proyectos con KANBAN

Desde que llegué al despacho he ido probando distintos modos de organizar los proyectos y las tareas. Comencé haciéndome listas de los proyectos y acumulando post-it con las tareas urgentes.

Conforme iba avanzando el proyecto tenía que apuntarme qué tareas estaban hechas, cuáles había que modificar y cuáles se quedaban a la espera de otros datos. Acababa haciéndome documentos de texto sin formato (txt) explicándome a mí misma qué tenia pendiente para cuando lo reprendiera.

Aunque no era lo más práctico del mundo me apañaba, sólo yo leía mis notas y además me resistía a los programas de gestión de proyectos, que a menudo roban más tiempo que el que ahorran.

Hace poco descubrí KANBANFLOW, y aunque solo juego en la versión gratuita, os lo recomiendo a todos. Kanbanflow funciona como página web online, en versión de ordenador y móvil. La página aúna lo bueno y lo mejor de los métodos Kanban y Pomodoro.

Un kanban es un tablero de organización de tareas de proceso, a la izquierda los proyectos entrantes, a la derecha los proyectos entregados. Generalmente una columna de tareas pendientes, una columna de tareas en progreso y una columna de tareas terminadas. Conforme los proyectos se desplazan hacia la derecha de la pantalla más avanzados están.

Cada uno de los proyectos, o sea entradas de kanban, tienen un formato anuncio, que al desplegarlo haciendo clic sobre él tiene apariencia de entrada de twitter. En el desplegable, además de ver el título, la descripción, los agentes implicados en la tarea -que se pueden tagear [sic] igual que en twitter-, también aparece un diálogo de comentarios en el que comentar los aspectos que van surgiendo, o donde dejarse notas para un futuro próximo. Mucha redacción para ilustrar la imagen que sigue.

KanbanFlowBoard_1000

El número de columnas o fases de producción se puede modificar para cada uno de los tableros que necesitéis, así como asignar un código de colores que signifique lo que más os apetezca.  Los agentes implicados pueden tomar una imagen en forma de avatar para darle un aspecto más divertido al tablero. En mi equipo todos nos hemos hecho uno en http://www.crearunavatar.com/

avatar.JPG

El tablero permite, además, controlar el tiempo que se emplea en cada tarea, con un contador muy sencillo start-stop y con posibilidad de entrar tiempos manuales si nos despistamos.

El segundo gran descubrimiento de Kanbanflow es la posibilidad de tener un contador contrarreloj, al método pomodoro. Un pomodoro es una unidad de tarea de 25 minutos de trabajo. El objetivo del método es destinar un pomodoro a una sola tarea, no interrumpirla ni externa -llamadas, interrupciones de compañeros, etc.- ni internamente -responder mails o parar la tarea para ocuparse en otra. El objetivo del pomodoro es mejorar la concentración reduciendo la multitarea, inversamente proporcional a la producción. pomodoro

Si existe cualquier tipo de interrupción hay que parar el pomodoro y volver a empezar el contrarreloj -otra vez start-stop-. Una vez terminado el pomodoro, el programa recomienda 5 minutos de pausa , y así vuelta a empezar. El programa no sería tan divertido si no fuera porque por cada pomodoro terminado con éxito, -excepto el primero- el programa nos suma puntos.

Es totalmente insustancial, pero uno se vuelve adicto a sumar puntos de pomodoros bien realizados. Lo de los minutos de descanso yo no termino de verlo claro, así´que cuando suena al alarma de los 25 minutos para empezar una pausa, le vuelvo a dar al play.

Aunque varias de las conclusiones de gestión requerirán de un segundo post, os avanzo ya que con los pomodoros uno descubre cómo de regular o mala es su productividad, que todos tendemos a sobrestimar.

En una jornada de 8 horas aún no he conseguido -en cuatro semanas que llevo en Kanbanflow- hacer más de 15 pomodoros por día, o sea 375′ de trabajo sin interrupciones= 6 horas 15′.  El resto del tiempo no estoy estrictamente produciendo, aunque son tareas que inevitablemente tengo que hacer.

Para ser estrictos, si contar las interrupciones externas, puede que no consiguiera terminar ningún pomodoro, así que me limito a controlar las interrupciones internas, o sea las que dependen de mí.

Próxima entrada conclusiones sobre la gestión en Kanban.

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Exposición agresiva C5-I/ C5-M (parte 3)

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Continuamos con las exposiciones agresivas en estructuras de acero. Hoy comentaremos un poco las características básicas de los aceros mejorados frente a la corrosión. Hace unos días ya hablábamos de la corrosión en el acero en ambientes químicamente muy agresivos, aquí, y luego comentamos cómo deberían ser los detalles y la ejecución de los mismos en aras de la durabilidad, aquí.

Si las pinturas y soluciones fosfatantes no son una opción porque no van a poder tener mantenimiento, si aplicar políticas de sobreespesor en chapas no es posible, quizás debería elegirse un acero con características químicas mejoradas frente a la corrosión.

Cuando el acero está sujeto a procesos de corrosión, lo que está ocurriendo es una reacción química que oxida y reduce el material, desprendiéndose la capa oxidada de la superficie sana del acero y repitiéndose de forma que se reduce la sección.

Podemos elegir entre dos cosas, hacer que la capa oxidada no se desprenda y al mismo tiempo proteja el acero, o que en la medida de lo posible no se oxide.

La primera de las características mencionadas puede encontrarse en lo que la norma denomina aceros patinables (UNE EN 10025-5). Los patinables (W), o autopatinables (WP) pueden encontrarse en el mercado para los tipos S-235 ó S-355 para los grados J0, J2, K2, y el valor del carbono equivalente (CEV) deberá ser menor que 0,44 para S-235 y 0,52 para S-355.

La gracia de los aceros W y WP es que aparte de tener muy poco carbono en su aleación (menos del 0,25%), añaden Cobre, Níquel y Cromo, permitiendo que la capa de óxido que se genere en su superficie sea homogénea y se adhiera, creando una pátina protectora. Esta pátina no es permanente, pues se va “lavando” con el efecto de la lluvia, si bien es cierto que la pérdida de masa es muy inferior a la de los aceros no aleados convencionales. En la jerga de arquitectura habréis oído hablar de éste tipo de acero como ‘cor-ten’ si bien ese nombre es el nombre de una de las firmas que empezaron a suministrarlo.

La decisión de emplear este tipo de acero no es trivial puesto que conlleva algunas consecuencias inmediatas. La primera de ellas y puede que la más característica es que este acero siempre tiene aspecto oxidado, con esa pátina granulada y color caldero-cobre que caracteriza las superficies corroídas.

La segunda es la dificultad de obtención de perfiles laminados, que seguramente deberán ser armados en última instancia, puesto que la mayor parte del suministro de este tipo de acero es en chapas y macizos.

El tercer inconveniente acaba siendo decisivo, puesto que es el precio, solamente que el coste de suministro por kg acaba triplicando el del acero normal, y en precio repercutido por kg de acero ejecutado puede acabar siendo cuatro o cinco veces más que una estructura de acero no aleado convencional, debido al armado de perfiles o soldaduras en taller, etc.

Los fabricantes recomiendan que las soldaduras, en caso que las hubiere, y especialmente si deben armarse perfiles, se ejecuten en taller, de forma que los procesos de oxidado (para aceros patinables) puedan ejecutarse sobre las soldaduras ya terminadas.  Las soldaduras pueden ejecutarse de forma normal por arco sumergido, en atmósfera inerte o por arco, como suele ser habitual en la construcción. Solamente habrá que tener en cuenta que los electrodos deben de ser de bajo contenido en hidrógeno y con una cantidad de níquel en la misma proporción que la aleación del acero patinable.

En próximas entradas veremos qué le pasa al acero inoxidable

 

 

Exposición agresiva C5-I/ C5-M (parte 2)

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En entradas anteriores comentábamos a grandes rasgos la pérdida de masa del acero en ambientes agresivos, si os lo perdisteis, podéis hacer click aquí.

Hoy reprendemos el tema para hablar de la importancia del diseño de las uniones en ambiente agresivo. En el post anterior ya habíamos comentado que como más superficie expuesta peor, más dificultad para protegerlo y más esquinas en las que pueda acumularse la suciedad y el agua.

Lo prioritario en exposiciones agresivas serán uniones extremadamente sencillas, de tubulares contra tubulares o contra placas de testa, evitando todos los rigidizadores que no sean estrictamente necesarios .

Como comentábamos en el post anterior, se consideran detalles mejorados aquellos que se ejecuten mediante tubulares, es decir secciones transversales cerradas, a ser posible con borde biselado, o aún mejor con borde redondeado, así como lo son la mayor parte de los conformados en frío o laminados en caliente RHS y SHS.

En caso de disponer rigidizadores se protegerán de igual modo que el resto de chapas de la estructura, y las entallas realizadas para evitar soldaduras solicitadas triaxialmente deberán circunscribir un círculo de 50mm de diámetro. De ese modo se evitará la acumulación de suciedad en esquinas difícilmente accesibles.

Simplemente a efectos de reducir salientes y por lo tanto rincones de suciedad vale la pena apostar por soldaduras en vez de uniones atornilladas. En la medida de lo posible el buen diseño optará por la reducción de uniones, eliminación de rigidizadores no necesarios y reducción de soldaduras por los riesgos que conllevan.

En lo que se refiere a la unión mediante soldaduras se desaconseja la soldadura de chapas mediante solape, por provocar rincones y esquinas, siendo preferible la unión a tope con preparación de arista en ángulo o doble bisel según corresponda.

Hablando a nivel de superficie, y en lo que respecta a los acabados de la soldadura, se debería exigir siempre acabados de soldadura plana para las soldaduras de continuidad de chapas con preparación de aristas; y exigir siempre acabado de soldadura rebajada para aquellas uniones con chapas dispuestas perpendiculares entre sí, de forma que se pueda desaguar rápidamente.

Sobra decir que cuantas más soldaduras se ejecuten en taller mejor (mejores condiciones, pero además menos población ensayada habrá), pero las que son de elementos tubulares y especialmente las soladuras en boca de lobo (forma específica que surge de la unión perpendicular de dos tubulares circulares) deberían ser ejecutadas en taller de forma imperativa.

La ejecución debería ser extremadamente cautelosa (clase 3), si bien es cierto que la norma no lo especifica, puesto que la clase de ejecución depende del nivel de riesgo, de la categoría de uso y de la categoría de ejecución.

Pongamos como ejemplo un caso habitual: nivel de riesgo CC2 (fallo que compromete la seguridad de personas pero no del público en general, o apreciables pérdidas económicas); categoría de uso SC1 (acciones predominantemente estáticas); y categoría de ejecución PC2 (ejecución de soldaduras en obra de elementos principales/uniones en boca de lobo).

CC2+SC1+PC2: Con la norma en la mano la clase de ejecución que le corresponde es la de clase 2.

Vale la pena que la dirección facultativa de la obra extreme precauciones y exija clase 3, que como mínimo se eviten todos los defectos apreciables a simple vista, al menos las proyecciones de soldadura, las fisuras perceptibles, los cráteres de cebado o las raíces de cordoneras mal transicionadas.

Todo esto tiene como único objetivo la obtención de una superficie lo más plana posible, fácil de cubrir con una pintura, independientemente del poder de cubrición que tenga. Y ésto sí lo dicta las recomendaciones de durabilidad de la EAE, para evitar la corrosión, hay que tener una superficie libre de imperfecciones.

Y ahora entramos en el universo de los defectos microscópicos. Tomemos como ejemplo el cuadro 5.1.1.2 de apertura máxima de fisuración en el hormigón. Para clases de exposición IIIc, Qb, Qc se exige un límite para combinación cuasipermanente de acciones de 0,1mm. Se especifica en las notas a pie de tabla, que la limitación relativa a la clase Q sólo será de aplicación en el caso que el ataque químico pueda afectar a la armadura. Si nos traemos esas palabras al tema que nos ocupa:

La fisuración en las zonas de cordoneras y ZAC (zonas de afectación de calor) no debería sobrepasar esa misma limitación de 0,1mm. Por eso comentábamos en párrafos anteriores que deberían extremarse las precauciones en cuanto a la clase de ejecución, pues todas estas fisuras pueden no ser perceptibles con el ojo humano, y cuantas más soldaduras se ensayen con ultrasonidos o radiografía, mejor.

Una gota de agua con disolución de sulfatos o cloruros que pueda penetrar por una fisura de 0,15mm puede originar una corrosión acelerada de la pieza. Ese es el motivo por el que hay que imaginarse la corrosión como la fatiga, cuantos menos detalles tengáis de los que preocuparos, mejor.

Aceros mejorados contra la corrosión en próximas entradas

Exposición agresiva C5-I/ C5-M (parte 1)

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La necesidad de determinar el tipo de exposición de una estructura va más allá de tener que rellenar la memoria técnica de la estructura, y es que si uno se entera de qué tipo exposición tiene la estructura, puede que sea demasiado tarde y que el diseño no sea adecuado para la durabilidad de la que habría de dotar a la estructura. Veamos.

Uno se pone a verificar una estructura con un aprovechamiento de barras que ronde el 80-90%. Altísima optimización para reducir costes de material y ejecución. Si a medio terminar nos enteramos que hay una exposición agresiva eso seguro que ya está mal antes de empezar.

La pérdida de masa por unidad de superfície puede ser de hasta 1500g/m2 y de hasta 200micras tras el primer año de exposición.

Coged la sección transversal de una HEB-240 de su perímetro expuesto 200micras por 50 años de exposición continuada. Habréis perdido no menos de 1cm por corrosión ambiental. El alma de una HEB-240 es de tw=10mm. Os habéis quedado sin alma, y poco va a quedar de las alas. El fallo estructural por pérdida de sección resistente por corrosión puede llegar en poquísimos años si la estructura tiene aprovechamientos muy altos.

¿Y si lo protegemos todo? Protegemos lo que está a la intemperie con aplicación de materiales de recubrimiento en polvo, o soluciones fosfatantes. Pero ¿seguro que ha quedado todo en el interior o protegido?

Tomemos por ejemplo una plataforma elevada sobre unos enanos. El marco perimetral inferior ejecutado mediante HEB-300 y viguetas transversales de grado inferior, IPE-200 alineadas en cara superior. ¿Se puede asegurar que la protección habrá alcanzado todas las esquinas?

La norma determina que debería aumentarse el espesor nominal de las chapas sujetas a corrosión atmosférica muy alta de todas aquellas caras de la sección transversal que no son accesibles, ni a protección ni a mantenimiento. Como mínimo 1,5mm por cada 30 años de exposición de la vida útil de la estructura considerada .

Tomemos otra vez la HEB-240 y pensemos que tiene un aprovechamiento cercano a la unidad. Imaginemos que parte de su alma y ala inferior no pueden ni protegerse ni mantenerse. Para 50 años de exposición necesitaríamos como mínimo un sobreespesor de ala y alma de:

*tf=*tw=(50/30)·1,5=2,5mm. Tiene menos pérdida de sección por no estar completamente expuesto, pero el ambiente es químicamente agresivo igualmente. Nuestra HEB-240 con una tw=10mm debería ser de 12,5. Dicho espesor no se alcanza hasta HEB-360, hemos subido 6 grados solo que por no poder acceder a la protección de todas las caras de la estructura. Habría valido la pena diseñar algo fácilmente accesible para proteger, ¿no?

El agua es el enemigo número uno de las estructuras de acero, pero si es en ambiente agresivo, todavía más, puesto que es portadora de los sulfatos, cloruros, y demás disoluciones de contaminación del ambiente. Desaguar rápido y evitar el estancamiento de suciedad es primordial.

En aras de la durabilidad se recomienda siempre secciones que eviten el modelo estantería, es decir, evitar perfiles HEB, IPE, IPN, en cualquiera de sus ejes, y evitar UPN a no ser que sea en el eje débil y con las alas hacia abajo. Perfiles de sección cerrada tendrán siempre prioridad, CHS, RHS, SHS o secciones laminadas en doble T con alas tapadas en cajón, con pletinas añadidas.

Recordad, como menos superficie expuesta, menos superficie a perder. Elegid masividades bajas, (poca superficie expuesta por unidad de área en su sección transversal), como si el diseño fuera para resistir un incendio.

Pero, ¿qué pasa con las secciones tubulares? Son perfectas porque el aire con presencia de cloruros y sulfatos no puede alcanzar el interior…Depende de la unión. Si uno suelda un perfil tubular a una placa de testa mediante dos soldaduras laterales acaba de dejar que el interior del tubular esté expuesto a la corrosión en un túnel de viento. Es imperativo que los tubulares estén sellados y que el ambiente agresivo no pueda penetrar en su interior.

Los comentarios sobre las uniones y las soldaduras en ambiente agresivo en próximas entradas.

El dresscode, el gran despreciado

A petición de un amigo vengo dispuesta a sacar los entresijos del dresscode en el despacho, el gran olvidado y despreciado.

En los despachos en los que el código de vestimenta es obligatorio, se olvida la teoría de la productividad asociada al vestir, y se entiende que es una norma escrita que forma parte del contrato. Una necesidad, quizás una inutilidad obligatoria impuesta por la empresa. Puede que incluso lo percibamos como una impostada imagen de profesionalidad, demasiado superficial como para merecer el uniforme.

En cambio, en los despachos en los que no hay reglas definidas acerca del vestir, las normas autoimpuestas se perciben, sin duda, como una muestra de arrogancia, como la perfidia hacia la auténtica productividad y seriedad de la empresa. Total, hacemos ya bastante bien del trabajo como para tener que ‘preocuparnos’ por la imagen que proyectamos. No necesitamos sumar ese plus puesto que lo que nosotros valemos en el trabajo depende única y exclusivamente de la calidad de lo que producimos. ¿No?

Pero, ¿dónde quedan los estudios demostrando que los estudiantes que hacen un examen con una camiseta de superman obtienen mejores resultados? Si un logo de superhéroe es capaz de sacar lo mejor de nosotros mismos, ¿por qué no nos convierte un traje en mejores profesionales? Puede que sí lo haga.

Hagamos un poco de brainstorming. Somos estudiantes, estamos en la universidad, queremos ponernos a ello pero todavía no tenemos un método de estudio definitivo. Nos cuesta arrancar. Venga “ordeno y me pongo”, “limpio la mesa y me pongo”, “me ducho y me pongo”, “me visto y me pongo”…Es verdad que el cerebro busca excusas en acciones aparentemente necesarias para falsear la idea de la productividad, sin dejar de procrastinar el tema que nos debería ocupar, que es estudiar para el supuesto examen.

¿No será que aunque nuestro cerebro busque excusas, todas esas otras nimias tareas también son igualmente necesarias? Puede que levantarse por la mañana, arreglarlo todo, ducharse, vestirse, maquillarse, ordenar  la mesa y tenerlo todo preparado, no solo reste inseguridad sino que elimine pequeñas necesidades de orden en las que perder el tiempo, postergando sin fin el objeto último, que es el trabajo.

Eliminemos esas minucias, esos pensamientos paralelos.

Hablemos ahora de la incomodidad. A mi es que me gusta recrearme en las palabras de Tanizaki cuando decía “el refinamiento es frío”, cuando describía el lujo pero también la incomodidad de los baños tradicionales japoneses, históricamente alejados de la casa,  permitiendo que la más banal de las cotidianidades estuviera fuera del hogar. Lejos de otras cosas aparentemente más dignas.

Siempre que pienso en fin de semana, pienso en la nonchalance, ese término francés tan maravilloso que describe al mismo tiempo la despreocupación, lo casual de la indiferencia, la indolencia y el languidecer frente a una circunstancia sin afrontarla. ¿No es la imagen de la nonchalance la de las escenas impresionistas, orientalistas, de las odaliscas? Envueltas en mantas, o sin ellas, languideciendo relajadas. No me imagino yo ningún pensamiento profundo en las divas de aquellas pinturas.

Tomando como antagonista la nonchalance, en contraposición a la productividad, al fluir en el trabajo, ¿no es posible que una ligera incomodidad nos permita seguir bastante relajados como para no incrementar el estrés propio del despacho, pero suficientemente tensos como para no languidecer?

Si la imagen personal hace que a uno se le perciba como más serio, más productivo, más eficiente y más comprometido con su puesto de trabajo, fantástico. Sino, no importa, yo seguiré combatiendo los pensamientos paralelos, la necesidad de atacar otros frentes abiertos y la nonchalance.

Espero que os haya gustado y hasta la próxima.

Ll.

 

Lo grande, lo pequeño y otras manías de despacho

Después de esta larga pausa vengo con algunas novedades, y es que hace cinco meses empecé a trabajar en una consultoría de estructuras.

Aquí os presento algunas de las manías que he ido acumulando en esto de llevar proyectos:

MANÍA 01: ESTADOS DE CARGAS

Si algo he aprendido es que el mejor de los cálculos no vale para nada si los datos no son consistentes. El primer día que se coge el proyecto está todo muy claro pero después de tres semanas de standby, seguro que se cuela alguna incongruencia en el estado de cargas.

Así que la última de mis adquisiciones en manías es una pequeña ficha donde apunto comentarios sobre los estados de carga y las combinaciones que no se me pueden pasar por alto.

MANÍA 02: LA OPTIMIZACIÓN DE PERFILES ES INVERSAMENTE PROPORCIONAL A LA OPTIMIZACIÓN DEL TIEMPO

Una sufre del síndrome del perfeccionismo perpetuo, así que siempre estoy tentada de apurar a tope los perfiles,sobretodo a tracción. Se entregan los proyectos, vuelven con algún cambio de última hora, cambias el estado de cargas y ¡SORPRESA! el perfil ya no vale, cambia los detalles.

Esto me ha pasado hoy, por 100kg de diferencia en permanentes me he pillado los dedos…venga a cambiar detalles, venga a cambiar soldaduras. Para la próxima, no más del 90% de optimización.

MANÍA 03: LAS SOLDADURAS AL MÍNIMO DE LA RESISTENCIA TOTAL

Veo que por ahí hay muchísima costumbre de hacer las soldaduras al máximo del rango común, pues a mí me duelen los ojos. En aceros de bajo Fy las pongo de 0.55t, y si son solo a cortante 0.40t.

Pues ya veis, algunas cosas me gusta dejarlas más holgadas y otras no puedo sufrirlas. Sobretodo en soldaduras de más de 6mm en las que hay que pasar dos veces para conseguir más garganta.

MANÍA 04: LAS INESTABILIDADES

Todos los elementos comprimidos los compruebo a mano, independientemente de lo que diga el programa de cálculo, sino, no me quedo feliz. Pandeo lateral y flexión-torsión son mis obsesiones, tengo que hacerlo a bolígrafo.

MANÍA 05: LA RESISTENCIA ÚLTIMA DE LOS FORJADOS MIXTOS

Se predimensionan a mano, no hay más. Soy incapaz de ir probando en el programa a ver cuándo va a dar aquello. Invierto 20 min de mi tiempo en predimensionarlo a mano, y así ya tengo el momento último.

MANÍA 06: LO PRIMERO ES EL DIBUJO

Debe de ser por la inexperiencia, pero si no lo tengo todo dibujado (estado actual y obra nueva) yo no calculo nada, ni un dintel. Luego hago un círculo encima de todas las cosas que tengo que verificar.

MANÍA 07: EL JEFE ES EL CIENTE (Mercadona dixit)

Si llama alguien para pedir algo, preguntar, consultar…es lo primero que hago. No puedo dejarlo para luego.

Y hasta aquí las principales, de las muchas otras que hay. No quiero decir que mi método sea el mejor, ni mucho menos. Pero creo que me ayuda a no acumular errores y a sentirme más cómoda en el trabajo, que al final es lo principal. Para mi suerte, al jefe le parece bien -hasta la fecha, jeje-.

 

¡Gracias por leer y hasta la próxima!

 

 

 

 

 

Marca personal

Buenas tardes compañeros,

Una vez más Elisabet Tasa me invita a publicar mis ideas en el número 5 de la revista digital Adalet. Podéis leerlo directamente en la página online haciendo click aquí o leerlo a continuación, os transcribo el texto íntegro del artículo.

Hace unos días estaba ayudando a una amiga a preparar una entrevista de trabajo.  Me  puse en el papel de entrevistadora e intenté analizar fríamente las respuestas.  No hay respuesta correcta genérica, sino respuestas correctas. Sin embargo todas ellas deben de ser coherentes entre sí y mostrar una imagen global cohesionada.

Vender imagen es cuestión de unos pocos segundos, ya lo dice Alejandra Vallejo-Nágera en ‘El amor no es ciego’, un libro que cambiará vuestra forma de afrontar las entrevistas de trabajo. Y es que de eso va, de enamorar al entrevistador, de hacerle creer en unos pocos segundos que encarnamos todos los servicios y productos corporativos, en una sola persona capaz y solvente.

Referíos también a series como ‘Mad men’ para observar cómo una misma idea puede venderse de distintos modos para llegar a calar al entrevistador, o ‘En terapia’ para aprender a leer entre líneas y saber si nos están vendiendo otra cosa más allá de las palabras. Todos estos trucos y más son las bases de lo que tan de moda se ha puesto, eso que llamamos marca personal.

La marca personal nos ayuda a definirnos como entidad corporativa; nosotros somos nuestro mejor producto y hay que venderlo del mismo modo que lo haría una empresa, con una muy buena publicidad para transmitir nuestros valores en forma de eslóganes, forma de pensar, expresarnos y llegar a conquistar, en definitiva.

En los procesos de reclutamiento masivos, los perfiles de los candidatos son tan parecidos que cuantitativamente no se los puede diferenciar. Montones de aspirantes con las mismas aficiones, titulaciones, capacidades, idiomas y saber estar. La idea que queda de ellos después de la entrevista tiene más poder que cualquier cosa que hayan podido escribir en sus currícula.

Esa idea, la sombra que queda de nosotros en forma de opinión es lo que hay que potenciar para que perdure en el tiempo después que nos hayamos ido. Dejar huella se ha convertido en teoría del comportamiento para enseñarnos a acentuar nuestros valores por encima de nuestros defectos.

Hay cientos de lingüistas per cápita en este país, pero si mañana necesitara a uno recurriría al mismo de siempre. De entre toda la oferta, y sin conocer apenas a nadie ya he tomado una decisión: recurro a la persona en la que confío. Puede que no sea el mejor lingüista, pero sus valores personales me pesan más que cualquiera de los errores que pueda cometer en su trabajo. Esa definición de esa persona es su marca personal, voluntaria o involuntaria, pero eso es lo que proyecta.

Avanzaos a las preguntas de las entrevistas y preparadlas en casa, aseguraos de vender vuestras respuestas correctas y no respuestas random que hayáis encontrado por internet. Los que me siguen saben que considero una entrevista como la forma más falsa de expresarse, así que lo que digáis no importa, sólo el tono, el modo y la presencia. Concentrad las energías en hacer que esa huella sea exactamente como queréis que sea.

Acentúo esto último después de haber leído una entrevista en una publicación que me comparte un amigo. Montones de líneas con respuestas perfectas que no transmiten nada, huid de los discursos que parece que haya escrito otra persona por vosotros, son preciosos y gramaticalmente correctos pero la imagen personal que venden es nula. Miraos en el espejo y encontrad lo mejor de vosotros porque tenéis 20 segundos para expresarlo, con la mirada o con palabras y que os van a distinguir de todos esos otros candidatos aparentemente idénticos.

No es engañar, es establecer un canal para asegurar que el mensaje llega claro y directo al interlocutor, un mensaje que dice ‘confía en mí’. Resumen: encontrad la cualidad que os define y explotadla como vuestro eslogan.

Espero que os haya gustado, gracias por leer y hasta la próxima

Ll.-