Para los que duermen bien

Buenas noches compañeros,

Han pasado muchos días desde que os escribí por última vez, algunos me habíais pedido el análisis de un proyecto -vendrá-, o alguna recomendación para afrontar las presentaciones en público -también vendrá-, pero hoy vengo a contaros otra cosa.

Hace unos días vi un vídeo de un empresario que hablaba de la ética profesional, de lo importante que es ser inquebrantable, de lo poco rentable que salía, y de lo bien que se dormía por las noches.

Como ya os habréis percatado ésto es más una declaración de intenciones que otra cosa. Así que hablemos de las cosas pequeñas, un examen parcial. Nada importante. ¿O sí?

Cuento con las manos los exámenes que he suspendido desde la escuela primaria, pero a todos nos puede pasar. Uno diría que no tiene ningún tipo de importancia copiar en un examen, ¿no? Una sola fórmula, tres palabras clave, un detalle que no cambia nada. Pues sí cambia, y aunque el resultado sea suspenso de todos modos, la decisión que uno toma sí importa.

Esos códigos morales que uno adopta como carácter propio, la ética en definitiva, nos definen hasta límites insospechados. El resultado del examen no importa, no importa si esa pequeña trampa ha provocado que se apruebe o se suspenda el examen, lo que importa es uno se ha planteado ser deshonesto, quebrantar los medios para alcanzar otro fin.

A una le siguen tomando el pelo constantemente, porque para nuestra desgracia y pese a quien pese, con una carta extra en la baraja, siempre se gana la mano.

Y si no sale  a cuenta,¿por qué no jugamos en la misma liga que el resto? Porque cada vez que veo que un compañero se salta las normas entra en mi lista mental de con quién no querría trabajar nunca. Pero lo más importante de todo: porque los intachables se rodean de otros intachables, quizás se cobran menos dinero, pero se lo ganan más y duermen mejor.

Hasta la próxima,

Ll.-

 

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